Bafim 2009, buenas intenciones, mala organización.

“Buenos Aires Feria Internacional de la Música” es el desglose de la sigla que da nombre a este evento. El predio fue ubicado en Costa Salguero, difícil de llegar, y la promesa de gran cantidad de shows y mucho que hacer se vio truncada por la mala organización.
No quiero pensar que se prepararon tan mal las cosas adrede pero les paso a detallar. Los stands de las discográficas en el primer galpón estaban bien dispuestos pero, y suele pasar, era sonoramente un caos. Muchos tenían dos parlantes funcionando, más el ruido que entraba de los galpones donde tocaban las bandas no permitía que nada se entendiera claramente. Destaco sí, en el medio de los stands cuando se presentaba algun músico se apagaban los parlantes.
Otro problema: había dos escenarios contiguos dentro de un galpón y solamente separados por ¾ de pared de chapa. Entonces, cuando una banda estaba probando sonido la otra ya estaba tocando. Esto en el mejor de los casos ya que a veces incluso tocaban 2 al mismo momento. La música necesita un tiempo para que suene bien, no se puede hacer todo a las corridas.
Algo positivo fue la diversidad de los músicos que se presentaban. Pero, vamos, si quieren un poquito nada mas a las bandas no las pongan a tocar en un galpón con infinitos problemas de sonido por los rebotes y al mismo tiempo que otra.
Otra cosa para salvar y que sufrió de la mala organización fueron las charlas. Había para todos los gustos pero ¿a que no saben donde y cuando se hacían?. En dos salas que lindaban con el galpón de los recitales, o sea que uno tenía que hacer un esfuerzo para no escuchar la música que inevitablemente entraba y prestarle atención al expositor.
En definitiva, este es un claro caso del que mucho abarca poco aprieta y la que siempre termina pagando es la música.












