Tito Puente: a 10 años de su partida
Un dia como hoy pero hace 10 años un 31 de Mayo del 2000, nos dejaba su legado Tito Puente. Nace en 1923 en Harlem, (New York, USA), estudia piano, órgano, vibráfono, batería, timbales y congas y desde los trece años trabaja como un profesional en diversos grupos locales.
Después de haber pasado por la orquesta de Noro Morales, y por la de Machito, la Segunda Guerra Mundial, lo lleva a la marina. Allí conocie a Charles Spivak, jefe de orquesta y ex-trompetista de Glenn Miller, y aprovecha para familiarizarse con la técnica de los arreglos y la composición. Los tres años de estudios en la “Julliar School” de Nueva York, de 1945 a 1948, constituyen el final de su aprendizaje y decide formar su propia orquesta en 1948, con la cual se incorpora a la lucha por ser uno de los grandes músicos protagonistas del mambo, que entonces emergía con fuerza en los ambientes latinos de New York.
Desde entonces, aliando modernidad y tradición, este músico extraordinario, compositor talentoso de temas como, “Ran Kan Kan“, “Oye como va” y otras, se convierte en un gran amenizador y figura imponente en el escenario, y practicamente toca la mayor parte de los estilos latinos, marcándolos con su impronta personal. En los años ochenta, interviene asiduamente en el show televisivo de Bing Cosby y en 1992, protagoniza el film, “El rey del Mambo“. Hoy por hoy sus clásicos y composiciones se oyen por doquier: “Oye cómo va” y “Para los rumberos” han sido grabadas por leyendas del rock como Carlos Santana, amigo y admirador suyo. Sus álbumes “El número 100″, “El Rey del Timbal”, “Cuban Carnaval”, “Puente in Percusión”, “Dance Manía” y “Top Percusión”, conforman piezas clave de los coleccionistas aficionados al latín jazz.
Su música influyó decisivamente en el desarrollo de la música latina, hasta el punto de que ya hay cátedras oficiales sobre su modo de percusión en varias universidades. Obtuvo 11 nominaciones a los Premios Grammy y logró 4 de ellos; ha recibido varias condecoraciones presidenciales por su fomento a la música popular y su labor educativa. Fundó en los años 80, de la mano de Joe Conzo y Roberto Rodríguez, el “Tito Puente Scholarship Fundation”, encargado de ofrecer becas a jóvenes talentos. En 1997 Tito grabó “50 Years of Swing”, una recopilación de éxitos con la que celebró sus cincuenta años en la industria musical; además fue elevado al Salón de la Fama del Jazz junto a grandes estrellas como Nat King Cole, Miles Davis, Rey Charles y Anita O’Day.
Fue en su último concierto en público, junto a la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico, cuando se le detectó una arritmia cardiaca que se buscó corregir en una intervención quirúrgica, pero su corazón no soportó la operación.
Los éxitos de Tito Puente empezaron a llegar con la década de los cincuenta, momento en que el mambo gozaba de la máxima popularidad; grabó algunos grandes temas que se convirtieron en favoritos de la radio, como Barbarabatiri, El Rey del Timbal, Mambo la Roca y Mambo Gallego. Con la firma RCA editó Cuban Carnival, Puente Goes Jazz, Dance Mania y Top Percussion, cuatro de sus álbumes más populares.
Hacia 1960 Puente se encumbró como el principal músico de mambo de la década y, con su fama ya consolidada, a finales de la misma desarrolló una singular fusión de mambo, big band y jazz. Resumió así en su persona el movimiento de fusión de la música latina y el jazz de la época.
Empezó también a colaborar de forma asidua con otros músicos, como el trombonista Buddy Morrow, Woody Herman y con los músicos cubanos Celia Cruz y La Lupe. En 1963 grabó para la Tico Records, arropado por Carlos Santana (con el que ya había grabado Para los rumberos en 1956), el tema Oye cómo va que introdujo la música de Puente en una nueva generación. En 1967 Tito dio a conocer sus composiciones en la Ópera Metropolitana del Lincoln Center.
Su música no se puede catalogar como salsa hasta la década de los setenta, ya que también contenía elementos de big band y de jazz en su composición. Una de las giras más importantes fue la realizada en 1979 a Japón, por las posibilidades de abrirse a la audiencia oriental. Tras su regreso de Japón, el músico actuó para el presidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter, en la celebración Mensual de la Herencia Hispana. Ese mismo año recibió el primero de los cuatro premios Grammy con que fue reconocido a lo largo de su trayectoria por A Tribute to Benny More. Los otros llegaron en 1983 por On Broadway, en 1985 por Mambo Diablo y en 1989 por Goza Mi Timbal. Contó, además, con otras ocho nominaciones al premio, más que ningún otro músico latino anterior a 1994.
Su legado será recordado por generaciones que aman la música caribeña.













