Slash: Guitar Hero
“La remerita, chicos. La remerita con la fecha”, gritaba una señora mientras agitaba una de sus prendas y los primeros fanáticos iban ingresando al Estadio Malvinas Argentinas. Se podía ver versiones argentas de Slash y de Axel Rose en la fila para entrar.
Con el estadio repleto, salió Viticus a escena. Ya se empezaba a sentir la emoción y palpitar la salida del hombre de la galera. Frases de mala gana entre patovicas y fanáticos. No importaba. Terminó de tocar la banda liderada por Vitico y el aire se ponía más caliente. Poco antes de las 21h se apagaron las luces y una voz en off anunció a Slash que pocos segundos después ya estaba sobre el escenario con su banda.
El público deliró al escuchar los primeros acordes de Ghost. Siguieron Mean Bone y Sucker Train Blues. Le dieron paso al primer punto alto de la noche:Nightrain de los Guns n’ Roses. Desde ahí fue todo para arriba. Cada canción desataba el coro (olé, olé, olé, olé, Slaaaaaash, Slashhhhhh) y el pogo. PasaronDr. Alibi, Jazz da pit (de Snakepit), Slither y hasta una versión del tema de El Padrino (Godfather). Sin embargo, los picos de la noche se dieron con Civil War, Rocket Queen y My Michelle. Para cerrar, Slash y compañía tocaron Patience y la ya clasiquísima Sweet Child O’Mine, donde estalló todo. Cuando parecía que el público no podía estar más extasiado, volvieron a salir, se colgaron sus instrumentos al hombro y cerraron con Mr. Brownstone y una poderosa Paradise City.
La banda que acompañó a Slash, definitivamente estuvo a la altura de las circunstancias. Myles Kennedy, el elegido para llevar la voz cantante, se mostró muy ágil en el escenario y con un amplio registro de voz, que si uno cerraba los ojos, podía pensar que estaba escuchando a Axl. Junto a él estaban Todd Kernsen bajo (quien cantó Dr. Alibi), Bobby Schneck en guitarra y una enérgica batería a cargo de Brent Fitz.
Con los Guns, con Velvet o sin ellos, el guitarrista demostró que todavía queda Slash para rato. Llegó, tocó y cumplió con un show alucinante de dos horas. Dejó a muchos extasiados y seguramente a unos cuántos con ganas de llegar a sus casas y jugar al Guitar Hero.













