Jack Johnson: melodías playeras en medio del concreto del Quilmes Rock 2011
La sede Jorge Newbery se iba llenando y sonaban Los Tipitos de fondo, mientras la gente iba ingresando para ver a Diego Frenkel, Laura Marling o la atracción principal, Jack Johnson. Al ir llegando se esuchaba por los pasillos, “Los del campo VIP son todos una manga de putos” Sí, muchos de los que fuimos al Quilmes Rock nos quejamos de la distinción entre campo común y el destinado a Very Important People.
El oriundo de Hawaii salió al escenario y sonaron los primeros acordes de You and your heart. Se podría decir que Jack Johnson la pasó bien: tocaba muy tranquilo sus melodías dulces y playeras y con una sonrisa Colgate hacía delirar a muchas de las presentes. Le siguieron If I had eyes, Losing hope y Taylor. Luego, llegó el momento del primer hit de la noche: Sitting, waiting, wishing del disco In Between Dreams. Una bella y perfecta Go on y luego la canción que le dio más popularidad: Upside down, parte de la banda de sonido de Curious George. Un cover a Sublime (Badfish), un poco a UB40 (Red wine) e inclusive uno de Los Ramones (I wanna be your boyfriend). Éste último levantó los gritos de las mujeres del campo VIP cada vez que cantaba el nombre de la canción.
Es digno de mención el rol de su tecladista, Zach Gill, que se destacó por su habilidad con su intrumento, por su flow y por su buena onda (aunque esto último caracterizaba a la banda entera, incluyendo a Johnson, claro está).
Los hits Banana Pancakes, Staple it together, Good people y At or with me, dieron cierre parcial al recital. Saludó con un rustico español y se retiró del escenario. Lo mejor estaba por venir: salió sólo con su guitarra y en un íntimo acústico con un GEBA lleno, sonaron las melodías de Do you remember, Angel (dijo que alguien se la había pedido por la calle), Times like these, Gone y ya con toda la banda, Better Together. Sin duda fue el punto más alto de la noche junto a la versión en ukulele de Breakdown.
Jack Johnson dio lo que vino a dar: un recital que era una cuenta pendiente para muchos. Sus melodías, tal vez, se hubiesen adaptado mejor a un teatro o a un concierto de playa, mas que para este tipo de festivales en el medio del concreto porteño. Llegando al final, tanta dulzura y sonrisa se volvió un poco empalagosa, pero el público se fue contento…y parece que él también.
Desde AlgoSuena, esperamos que la gente encargada de estos eventos (como también lo comentamos en la reseña de Jamiroquai), nos tenga en cuenta para los próximos eventos y no solo para llenarnos de gacetillas, que luego se pierden en su stream de noticias, y realmente generar un toma y dame que logre nutrir la real información de la música y de los eventos en la región
Fuente: lucianaegido.blogspot.com













