Aerosmith en Argentina: Sweet emotion
Crédito: Tomás Correa Arce
Desde 2007 la banda no tocaba en la Argentina y anoche ante 40 mil personas, repasaron grandes éxitos, aunque dejaron algunos afuera
Pasadas las diez de la noche se apagaron las luces del Estadio Único deLa Plata y la euforia invadió el lugar. Aerosmith se presentó después de 4 años de ausencia, de un show cancelado el año pasado y del accidente que sufrió Steven Tyler días atrás en Paraguay. El fontman salió con una galera, anteojos negros y una especie de tapado blanco, acompañado por su compañero de ruta y amigo Joe Perry, el encargado de dominar los riffs más potentes de la noche.
“Draw the line” fue la elegida para empezar el recital que duraría poco más de una hora cuarenta. El delirio llegó al cuarto tema con ”Janie’s got a gun”, con un Steven Tyler ya en musculosa y siendo portador de un ojo negro, consecuencia de la caída sufrida el martes pasado. Le siguió “Livin’ on the edge” y luego fue Joey Kramer quien se llevó todas las miradas con su solo de batería. Tyler se le sumó poco después con dos palillos y como si esto fuera poco, el baterista luego hizo lo propio ¡con los puños!
Llegó el momento hitero de la noche con la seguidilla de “Rag Doll”, “Amazing” y un “What it takes” que empezó a capella, juego con el público de por medio y terminó con la banda demostrando que con todos los miembros rondando los 60 años, no están para nada oxidados. El dúo Perry-Tyler es sencillamente explosivo: arriba del escenario se entienden y se complementan a la perfección.
A esta altura del show, la lluvia se hizo presente y algunos emprendieron el regreso. “Dios está llorando”, gritó Tyler señalando al cielo. Como si tuviesen que seguir demostrando algo, Perry tomó el micrófono: “esto se llama Stop Messing Around” (cover de Fleetwood Mac). La banda brilló. Hamilton y Whitford acompañaron a la perfección, luciéndose cada uno en su instrumento. No podía faltar un solo de armónica de Tyler, que coronó ese gran orgasmo musical.
El momento cúlmine del recital apareció con “I don’t want to miss a thing” y la cortina de lluvia que creó una postal increíble y retrató a la perfección el recital. Le siguieron dos clásicos más: “Cryin’ “ y “Sweet Emotion”.
Las infaltables “Dream on”, “Love in an Elevator” y “Walk this way” llegaron para los bises. Increíblemente ese fue el final del recital. Quedaron afuera algunas canciones históricas como “Crazy”, “Dude (looks like a lady)”, “Angel”, “Hole in my soul”, “Eat the Rich” y “Jadded”.
El sonido no fue lo mejor. Quienes disfrutaron del show a la perfección fueron aquellos que se encontraban en el campo vip. En el semi vacío campo sin numerar, no se escuchaba bien. Atrás de la torre no llegaba el sonido. Por momentos, la banda se percibía baja en comparación con la voz de Tyler y la batería de Kramer superaba la guitarra de Perry.
Anoche, Aerosmith dio cátedra de lo que es un recital de rock. El carisma de Steven Tyler, sus agudos y su teatralidad, hacen que, sumado a la gran banda que lo respalda, brinde un show de alto calibre.













