Fallece Cesaria Evora, la diva de los píes descalzos
La cantante Cesária Evora, quien llevó al mundo la voz folclórica de África occidental, falleció hoy a los 70 años en Cabo Verde, su país natal, a raíz de una insuficiencia cardiorrespiratoria aguda.
En la morna -de las dos, la más afín al oído europeo y latinoaméricano- se entrecruzan el fado portugués, la modinha brasileña y el lamento angoleño. En la coladeira aparecen elementos que se repiten en el samba brasileño y el son cubano.
Evora nació en la ciudad de Mindelo en la isla de San Vicente del archipiélago de Cabo Verde, el 27 de agosto de 1941, en el seno de una familia de músicos.
La pobreza estructural de su país -una colonia de ultramar portuguesa que recién declaró su independencia en 1975- marcó su vida y su condición de artista.
“Todos en Cabo Verde sienten que represento al país y es una gran responsabilidad, porque estoy atravesando todas las fronteras con una música que es la de mi tierra”, afirmó la cantante a Télam en su última visita a la Argentina.
“Yo soy una mujer libre -explicó entonces- y si bien mi música no busca ningún tipo de reivindicación de género, me gusta que cada mujer luche con sus formas para alcanzar su libertad” Admiradora de Amalia Rodrigues, Caetano Veloso, Julio Iglesias y Edith Piaf, entre otros, Evora comenzó a cantar a los 16 años, sin contacto con el circuito industrial de la música.
A partir de 1975, en coincidencia con la independencia de su país, quedó atrapada por problemas económicos y por su adicción al alcohol. Dejó de cantar.
Retornó en los ochenta de la mano del productor José da Silva, quien le abrió las puertas de París.
La fama internacional llegó en 1992 con “Miss Perfumado” como una expresión de la World Music; en 2004 recibió un Grammy al Mejor Álbum de música contemporánea por su trabajo `Voz de Amor` y en 2009, el gobierno francés, donde tenía fijada su residencia, le entregó la medalla de la Legión de Honor.
Sea en los bares de Mindelo o en los teatros lujosos de París, su voz exhalaba la misma sinceridad. “En mi vida -repetía- todo es música”.













